Google domina las búsquedas en Internet. Eso no lo discute nadie, salvo quizá alguien con ganas de llevar la contraria por deporte. En España, la inmensa mayoría de las búsquedas siguen pasando por Google, y sería absurdo plantear una estrategia de visibilidad local ignorando ese dato.
Pero de ahí hemos pasado a repetir una idea que no es del todo exacta: que si no estás en Google, no existes. Yo mismo la uso muchas veces, porque como frase rápida funciona. Mea culpa. El problema es que esa forma de hablar deja fuera una parte del tablero que, sin hacer demasiado ruido, sigue generando búsquedas, tráfico y oportunidades reales: Bing.
Bing no va a destronar a Google mañana por la mañana. No hace falta montar una película de ciencia ficción con Microsoft entrando en Mountain View a caballo. Pero tampoco conviene tratarlo como si fuera un buscador decorativo, de esos que solo aparecen cuando alguien estrena ordenador y todavía no ha cambiado el navegador predeterminado.
Si tienes un negocio local en Santander, Cantabria o cualquier otra zona donde compites por aparecer cuando alguien busca un servicio cerca, Bing puede darte una ventaja bastante razonable: menos competencia, integración con el ecosistema Microsoft y una puerta de entrada a búsquedas que muchas empresas ni siquiera están mirando.
Y eso, en SEO local, suele ser interesante. No porque Bing vaya a salvarte la vida digital, sino porque reclamar una ficha, enviar un sitemap y revisar cómo aparece tu negocio allí cuesta bastante menos que llorar luego porque otro ha ocupado un espacio que tú ni sabías que existía.