En la pataleta de hoy en Frecuencia 942 voy a hablar de los engendros que ha dejado tras de sí el Kit Digital. En los últimos meses me he encontrado con varios casos que se parecen demasiado entre sí como para despacharlos como una anécdota: negocios que recibieron una web a través del programa, la tienen publicada, incluso pueden enseñarla con cierta tranquilidad porque, a primera vista, “ahí está”, pero que en cuanto la miras con un mínimo de detalle empieza a mostrar grietas por todas partes.
No hablo de gustos personales, ojo, ni de si el azul elegido me parece más o menos acertado, ni de si yo habría usado otra tipografía, otra imagen de portada o una distribución distinta de los bloques. Eso entra dentro de lo opinable. Hablo de problemas mucho más concretos y bastante menos discutibles: páginas lentas, rendimientos muy pobres en PageSpeed, textos genéricos que podrían servir para una clínica dental, una empresa de reformas o una asesoría fiscal con solo cambiar el logotipo, estructuras montadas sin apenas intención, versiones móviles llenas de estorbos, botones flotantes que se pisan unos a otros, SEO básico reducido a un trámite y una colección de detalles técnicos que, al juntarse, convierten una web publicada en algo que carga en el navegador, sí, pero parece salida de la peor pesadilla de un SEO.
A ese tipo de páginas yo las llamo webs zombis. No porque estén completamente muertas, que sería casi más honrado, sino porque siguen ahí, "caminando" por internet con dominio, menú, logotipo, formulario y cuatro apartados reconocibles, mientras comercialmente arrastran los pies como si alguien las hubiera publicado deprisa y luego hubiera apagado la luz al salir.
Muchos propietarios pueden enseñar una web publicada y seguir sin saber si ayuda al negocio. Hay que comprobar si se entiende el servicio, si las páginas necesarias son accesibles y si se reciben las consultas. La apariencia no acredita esas funciones y la ausencia de contactos tampoco identifica por sí sola el fallo. Antes de llamarla decorado digital, hay que abrir la puerta y probar qué hace.