Durante años hemos mirado la visibilidad de una web con las herramientas habituales: posiciones en Google, impresiones en Search Console, clics, tráfico orgánico en Analytics, llamadas desde Google Business Profile y conversiones. El ritual era conocido. A veces frustrante, a veces injusto, a veces con Google moviendo la mesa justo cuando tú estabas ordenando las cartas, pero conocido.
Ahora hay otra capa. Cada vez más usuarios preguntan directamente a ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity, Copilot o AI Mode antes de visitar una web. Piden recomendaciones, comparan opciones, preguntan por servicios locales, buscan explicaciones, solicitan listas de negocios o quieren saber qué empresa puede ayudarles con un problema concreto. Y ahí aparece una pregunta bastante antipática: cuando alguien pregunta por servicios como los tuyos, ¿la IA menciona tu negocio o recomienda a tu competencia mientras tú haces de decoración invisible?
Ese es el punto de este artículo. No voy a repetir aquí otra guía completa sobre cómo preparar una web para las respuestas de la IA, porque eso ya lo he tratado en otros artículos de Local Rank 942. Aquí vamos un paso antes, bastante más latoso y mucho menos vistoso: cómo auditar si una marca existe para los LLMs, en qué consultas aparece, en cuáles desaparece, qué competidores se repiten y qué fuentes parecen estar alimentando esas respuestas. Porque igual el problema no es que la IA no te mande tráfico. Igual el problema es que ni se ha enterado de que existes.